En el año 2002, siendo Obispo emérito, y por conversaciones con el Superior General de la Congregación de la Misión, Monseñor Ávila le compartió sus intenciones de seguir trabajando como misionero, a lo que el Padre General Robert Maloney cm., le sugirió Guinea Ecuatorial, África para trabajar con Hijas de la Caridad, misión que aceptó y en la que con gusto y amor trabajó.
El 4 de octubre de 2002 cuando viajaba de Madrid, España a Mokom, Guinea Ecuatorial, comenzó a escribir un documento inédito el cual tituló: "¿África negra, es aún tierra de misión?". En en él narra sus actividades como misionero pero también realiza un análisis histórico, estadístico, sociológico, político y religioso de África. En el documento escrito por el puño y letra de Monseñor Ávila dice: "¿África negra, es aún tierra de misión? esta acongojante pregunta me martilló las sienes a la vista de la Iglesia en África"
Al final del documento da la respuesta citando la Exhortación Apostólica Ecclesia in África:“África
es un continente en el que innumerables seres humanos hombres-mujeres, niños y
jóvenes están tendidos, de alguna manera, al borde del camino: enfermos,
heridos, indefensos, marginados y abandonados. Ellos tienen necesidad imperiosa
de buenos samaritanos que vengan en su ayuda. Los hijos e hijas de África
tienen necesidad de presencia comprensiva y de solicitud pastoral.”
Lamentablemente, por quebrantos de salud, tuvo que regresar a España y posteriormente a Guatemala, en donde continuó con su incansable vida de misionero y participando activamente dentro de la Conferencia Episcopal de Guatemala.